El FBI anunció que había accedido a los datos del iPhone del terrorista de San Bernardino gracias a la colaboración de la compañía israelí Cellebrite, por lo que retirará la demanda judicial que mantenía contra Apple por negarse a colaborar en el caso. El conflicto que enfrentaba a la agencia con la compañía de Tim Cook se basaba en que el FBI pretendía que Apple desarrollara un método para pasar sobre sus propias medidas de seguridad, para conseguir más información sobre el terrorista y sus colaboradores, y prevenir futuros ataques.
Por lo que parece la polémica que ha enfrentado a Apple y al FBI durante los últimos meses ha llegado a su fin. Según la propia agencia americana, un trato firmado con una empresa de seguridad tecnológica de Israel les ha permitido acceder a la memoria del iPhone 5c del terrorista de San Bernardino sin que las medidas de seguridad del teléfono borraran los datos durante el proceso.
Habiendo obtenido lo que querían, el FBI también anuncia que cesará todas sus acciones legales contra la compañía, a la que pretendía obligar mediante la vía judicial a que desarrollara un método para saltarse la seguridad de su propio dispositivo.
Ya en su momento Edward Snowden dijo que el FBI no necesitaba a Apple y explicó cómo se podía acceder al iPhone 5c del terrorista de San Bernardino. Lo cual puede generar una nueva polémica: si el FBI sabía que podía acceder al iPhone por otros métodos, ¿por qué se ha empeñado y ha creado todo este revuelo con Apple?
Recordemos que el origen del conflicto reside en el iPhone 5c de un terrorista que atacó un centro social en San Bernardino, California, a finales de 2015. Durante la investigación, el FBI consiguió acceder a los datos que el líder del ataque, Syed Farook almacenó en iCloud en su última copia de seguridad. Pero esos datos no llegaban a cubrir los días previos al ataque, por lo que la agencia pidió a Apple su colaboración para pasar a través de los protocolos de seguridad del teléfono y acceder a su memoria.
La situación se complica cuando Apple, con Tim Cook asumiendo toda la responsabilidad, se niega a acceder a la petición, alegando que obligar a sus ingenieros a romper los protocolos en los que ellos mismos habían estado trabajando no solo iba en contra de la política de seguridad que la empresa ha estado desarrollando durante décadas, también suponía un riesgo a la privacidad de millones de usuarios de iPhones y smartphones en general en todo el mundo, ya que se corría el riesgo de que otros agentes como hackers o gobiernos pudieran imitar el procedimiento, y usarlo para violar la intimidad de cualquier persona que ellos consideraran oportuno.
Mientras que la retirada de la demanda es una victoria para Apple, la realidad es que es muy improbable que esta sea la última vez que se vea en un dilema similar. Y al fin y al cabo su protocolo de seguridad ha visto superado de una forma que ellos no preveían. Solo el tiempo dirá si veremos consecuencias claras de esta cadena de acontecimientos; por ejemplo, medidas de privacidad aún más estrictas.
¿Cómo valorarías la resolución del conflicto entre Apple y el FBI? ¿Debería haberse mantenido la seguridad del iPhone? ¿O merecía la pena entrar en la memoria para tener más información del terrorista?
Imagen: QZ.com